Análisis de las Declaraciones de Francisco Martínez y Jorge Fernández Díaz en el Juicio del Caso Kitchen
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El exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, y el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, han testificado este jueves en el marco del juicio por el caso Kitchen. Sus declaraciones han revelado un cambio en la dinámica de su relación procesal, en la que se observa una postura de no confrontación, en contraste con fases previas de la investigación judicial centrada en una presunta operación de espionaje al extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas.
Evolución de las Declaraciones y Estrategias Defensivas
La comparecencia de Francisco Martínez en el juicio del caso Kitchen ha sido objeto de atención durante seis años, periodo en el que el exsecretario de Estado de Seguridad documentó en su dispositivo móvil y ante notario comunicaciones con su antiguo superior, Jorge Fernández Díaz. Estas anotaciones habían sugerido una posible implicación de sus superiores en la operación investigada. Sin embargo, su testimonio reciente y el del exministro han mostrado una alteración en la postura, caracterizada por un trato respetuoso entre ambos y la ausencia de afirmaciones que pudieran incriminarse mutuamente de forma directa.
Este cambio de enfoque en las declaraciones se percibe como una circunstancia que podría favorecer a Fernández Díaz. Los mensajes notariales previamente presentados por Martínez situaban al exministro como conocedor de la operación de seguimiento a Luis Bárcenas desde sus inicios. No obstante, en la sesión judicial, la representación legal de Martínez optó por no interrogarle sobre dichos mensajes. El exsecretario de Estado únicamente admitió que, el 13 de julio de 2013, mientras Bárcenas se encontraba en prisión y a punto de declarar sobre la denominada “caja B” ante el juez Ruz, el ministro le consultó sobre la existencia de un colaborador en el entorno del extesorero. Martínez refirió haber consultado al director adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino, también acusado, antes de que Fernández Díaz le proporcionara la identidad del conductor, Sergio Ríos Esgueva.
Durante su declaración, Martínez abordó los acontecimientos sin aludir explícitamente al mensaje que Fernández Díaz le habría enviado, considerado un indicio en el sumario de la operación. Adicionalmente, extendió el conocimiento de lo que denominó una “operación de inteligencia” al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Relató un episodio en el que, en el contexto de un conflicto entre el comisario José Manuel Villarejo y agentes de inteligencia, él coordinó una reunión entre Félix Sanz Roldán, entonces director del CNI, y Villarejo, con el objetivo de que este último informara al Centro sobre “los hechos que aquí se juzgan”.
Martínez, junto con otros acusados, reconoció la realización de seguimientos a la familia Bárcenas, basándose en la evidencia de informes y testimonios. Sin embargo, sostuvo que estas acciones formaban parte de un operativo legal de “inteligencia” destinado a determinar si Bárcenas mantenía bienes ocultos más allá de los ya conocidos 47 millones de euros y si poseía testaferros no identificados. En este contexto, Villarejo habría compartido información con el CNI sobre Arturo Fasana, gestor de la Gürtel en Ginebra, descrito por Martínez como “una persona sensible en cuanto a los patrimonios que ha gestionado”. Al finalizar su declaración, Martínez aludió a un tratamiento psiquiátrico para justificar un periodo en el que se sentía “roto” y en el que redactó mensajes que expresaban críticas hacia sus superiores gubernamentales.
Mi grandísimo error fue ser leal a miserables como Jorge, Rajoy o Cospedal.
Esta afirmación, escrita por Martínez el 5 de junio de 2019 en un mensaje dirigido a José Ramón Navarro, presidente de la Audiencia Nacional, fue presentada como parte de su contexto emocional en aquel momento.
Defensa del Exministro y Discrepancias Documentales
La estrategia de defensa de Jorge Fernández Díaz se centra en deslegitimar los mensajes que Martínez depositó ante notario. El exministro ha afirmado no haber sido el emisor de dichos mensajes, y su abogado ha presentado un informe pericial que plantea la posibilidad de una manipulación de los mismos. Además, los notarios ante los cuales Martínez formalizó la custodia de los mensajes declararon no haber verificado si el número de teléfono de origen correspondía efectivamente a Jorge Fernández Díaz.
Las declaraciones de Fernández Díaz durante el juicio han presentado discrepancias con pruebas documentales y sonoras previas. El exministro declaró haber conocido al comisario Villarejo durante la despedida por jubilación de Eugenio Pino en 2016. Sin embargo, un audio difundido públicamente lo muestra conversando con Villarejo y Pino en 2012, cuatro años antes, en el contexto de la planificación de la denominada “operación Cataluña”. En dicho audio, se escucha al exministro pronunciar:
Negaré bajo tortura que esta reunión se ha producido.
Previamente, Fernández Díaz había atribuido a la inteligencia artificial pasajes de otra grabación en su despacho con el director de Antifrau, específicamente la referencia “la Fiscalía te lo afina”, fechando la existencia de dicha tecnología en 2016.
Tanto Francisco Martínez como Jorge Fernández Díaz enfrentan una petición de pena de 15 años de prisión por parte de la Fiscalía Anticorrupción. La absolución de ambos dependerá de si el tribunal considera que el seguimiento a la familia Bárcenas constituyó o no una operación ilegal. En caso de que la sentencia determine la ilegalidad del operativo y la comisión de varios delitos, la absolución de Fernández Díaz podría depender en gran medida de la falta de mención por parte de su exsubordinado de los mensajes incriminatorios. Para Martínez, en cambio, la situación procesal se presenta como más compleja para evitar una condena.
Implicaciones Judiciales y Contexto Político
Una eventual absolución para Jorge Fernández Díaz podría reducir la gravedad de las implicaciones del caso para el Partido Popular. La instrucción del caso fue parcialmente interrumpida por el juez Manuel García Castellón, lo que impidió la continuación de la investigación sobre María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy. Fernández Díaz figura formalmente dado de baja del Partido Popular. La tesis judicial que ha llegado a juicio lo posiciona como el centro de una presunta operación ilegal sin la colaboración directa ni el conocimiento del presidente del partido en ese momento.
Por su parte, Francisco Martínez ha señalado que su militancia en el Partido Popular se limitó a los dos años en los que ejerció como diputado, tras su salida del Ministerio, lo que lo sitúa como una figura con menor arraigo en la estructura partidista, según su propia descripción. Los indicios acumulados en la causa contra Martínez incluyen declaraciones en fase de instrucción del comisario García Castaño, quien reconoció la comisión de delitos y afirmó que Martínez le había encomendado la búsqueda de los discos duros de Bárcenas, los cuales supuestamente contenían una grabación de Mariano Rajoy discutiendo la “caja B”. Además, mensajes con otros acusados también indicarían su conocimiento de la operación de espionaje.
Durante la sesión de este jueves, ambos acusados optaron por no responder a las preguntas del fiscal Anticorrupción ni de las demás partes. Ante esta decisión, el representante del Ministerio Público solicitó la reproducción en la vista oral de las declaraciones previas de ambos en la fase de instrucción. La acusación popular ejercida por Podemos añadió a esta solicitud la petición de que se visualice durante el juicio el careo entre ambos que tuvo lugar en noviembre de 2020. El tribunal aún no ha emitido una decisión al respecto.
En un momento de su declaración, el exsecretario de Estado Francisco Martínez explicó que Jorge Fernández Díaz lo había nombrado secretario de Estado de Seguridad porque era la única persona que siempre había depositado confianza en él. Al concluir su testimonio, Jorge Fernández Díaz se acercó a estrechar la mano de cada uno de los acusados. Al llegar a Francisco Martínez, pronunció la siguiente frase: “Al final, la verdad siempre prevalece”.